Tiempo de llorar

Biblia, Guatemala, Iglesia, Juventud, Muerte, Reflexiones

Guatemala es un país donde morir por edad avanzada es un privilegio.  Con 17 muertes violentas en promedio cada día, es cada vez más difícil que un joven llegue a ser anciano: en América Latina, aquellos que tienen entre 14 y 25 años de edad, están en el grupo más vulnerable para morir. Hace unos días, Norma Cruz de la Fundación Sobrevivientes daba unas declaraciones fuertes y difíciles de procesar: desaparecer en Guatemala es casi sinónimo de aparecer muerto, o jamás aparecer.

Al trabajar con líderes y poblaciones vulnerables y en lugares de alto riesgo, sabemos sobre la fragilidad de la vida y experimentamos constantemente la realidad de la muerte alrededor nuestro. Como creyentes tenemos una base de fe y esperanza que nos consuela, pero aún así duele… porque morir por causas prevenibles, o por una carretera que se abre bajo los pies de una pareja caminando, morir por un accidente de tránsito o un diagnóstico médico que llegó demasiado tarde, no es fácil de comprender. Y es que morir en Guatemala viene en formas tan diversas, que no caben en la cabeza… Cuando la vida ha perdido su valor para muchos, y las muertes son una estadística, una noticia más en los medios de comunicación, nosotros no podemos dejar de pensar en cuantos nombres, rostros e historias hay detrás de esos números.

En los últimos diez días, hemos recibido noticias de dos líderes de nuestra red local, que han sufrido la pérdida física de jóvenes con los que trabajan. Y al tratar de acompañarles en esos días difíciles, no logro articular palabras que sirvan. Solo puedo llorar con ellos.

Porque no solo es tristeza y dolor lo que nos mueve al llanto. Es empatía, confusión, frustración, o, a veces, impotencia. Es nuestra humanidad buscando respuestas que solo Dios puede dar. Pero también son esos mismos sentimientos y ese mismo llanto los que nos llevan delante de El con humildad, a reconocer su Soberanía frente a nuestra incapacidad, Su Poder ante nuestra pequeñez y Su Gracia en medio de nosotros en las circunstancias más inexplicables

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A veces pienso que podemos explorar más el ministerio de consolación.  La importancia de ser un hombro y par de brazos abiertos, es un regalo de Dios. Cada uno lo hemos experimentado a través del trabajo del Espíritu Santo como Consolador… y por eso es tan valioso poderlo manifestar hacia otros. Estar ahí no es solo para animar y fortalecer, sino para reconocer nuestra propia vulnerabilidad y necesidad del Señor. Que importante es valorar el llanto, porque debemos dolernos con lo que le duele a Dios… y llorar con los que lloran.

Deja correr el llanto de tu corazón como ofrenda derramada ante el Señor. (Lamentaciones 2:19 b)

Liz Herrera
Directora de Medios y Proyectos
CMT Guatemala



Comments :

  1. Steve dice:

    Henry Nouwen escribió:
    “El ministerio es see compasivo. En media de un mundo competitivo, donde siempre nos estamos comparando con otros, y donde hay tanta rivalidad, nuestro llamado es a ser compasivos. El ministerio real significa “Estoy contigo”. Aún cuando no pueda resolver tus problemas, estoy contigo. Te amo. Compasión significa estar con las personas cuando están sufriendo; estar con las personas donde estén sufriendo. Estar con las personas que no saben que hacer. Solamente estar ahí y decir: Soy tu hermano, soy tu hermana. No voy a dejarte solo. Voy a entrar al lugar del dolor contigo, y ahí es donde vas a encontrar sanidad.”

  2. Teddy Torres dice:

    En estos días, compartiendo con un grupo de pastores acerca del ministerio en la comunidad, varios respondieron lo complejo que era vivir el Shalom en sus comunidades de las cuales han sido víctimas.
    Varios dieron sus testimonios: fueron desgarradores, desoladores, injustos desde todos nuestros puntos de vista.
    Al final del tiempo juntos, lloramos. Y al compartir las experiencias de otros, también nos animamos a seguir adelante como los judíos en el exilio en Babilonia.

    Saludos.

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