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En el centro de la dificultad

Usado con permiso.
Publicado originalmente aquí. [1]
Hultner Estrada & David Stienstra
 ¿Qué padre envía a su hijo para ser torturado? Un padre así, es un ser desnaturalizado. Un dios así, sencillamente no es Dios.
Estas líneas ilustran el pensamiento griego que antagonizaba el mensaje de Pablo durante el primer siglo. “Los judíos piden señales, y los gentiles contrarrestan con argumentos; nuestro evangelio de un Cristo crucificado, es un absurdo para ellos,” diría el reporte del apóstol. “Pero para los llamados, así judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1).
Por extraño que parezca, la antigua mentalidad griega es un poderoso contrapeso para el mensaje que predicamos. En una era post-moderna en que los sentimientos y el bienestar individual han tomado la delantera, las personas prefieren escuchar de un Dios favorable, garante de la seguridad y la felicidad, más que de un Maestro que invita a llevar una cruz cada día.
En efecto, La Biblia dice que Dios es amor, que Él se define a sí mismo como defensor, proveedor y Salvador, pero al mismo tiempo nos hace la advertencia: “en el mundo tendrán aflicción, pero tengan confianza, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
De todas maneras, confiar en un Dios que es bueno pero que no necesariamente se ajusta a los estándares actuales de “seguridad”, no es nada sencillo. Se necesita convicción. Se necesita una fe humilde para abrazar esos momentos dolor y de pena como posibles expresiones de la sabiduría y del poder de nuestro Dios en nuestras vidas.
Los griegos no aceptaban que el sacrificio del Hijo de Dios fuera el vehículo usado por el Padre para traer salvación y restauración a toda la creación. Así mismo, hoy en día, muchas personas todavía batallan con la idea de que un Dios de amor permita que el dolor y el sufrimiento entorpezcan la vida de Sus hijos.
Pero los que hemos decidido creer, nos arriesgamos a recorrer el camino de la dificultad con la confianza de que el poder y la sabiduría de Dios se manifestarán, y que Dios sacará ventaja de esos momentos dolorosos y todo ayudará para el bien de Su Reino.
A través de estas letras, Centro Nehemías quiere enviar una palabra de ánimo y solidaridad a varios hermanos, líderes de transformación, que están atravesando muy duras circunstancias. Llevamos en nuestro pensamiento y oraciones a varios miembros de esta comunidad que están sufriendo la pérdida de seres queridos, complicaciones de salud y otras tribulaciones y ataques.
La valentía y resilencia de cada uno de estos amigos, para enfrentar esos fuegos impetuosos, para sacar fuerzas de la debilidad, para permanecer fuertes en el campo de batalla, nos anima a seguir confiando en la soberanía y cuidado del Señor aún cuando estemos en el centro de la dificultad.
“Si cierto es que Dios permitirá que sus hijos
pasen por el fuego,
también es cierto que estará con ellos
en medio de las llamas.”