Descansando en el Señor

Biblia, Guatemala, Ministerio, Reflexiones

“Yo me acosté, y dormí y desperté porque el Señor me sustentó.” Salmo 3:5

Hace un par de semanas, el pastor Jorge Hernández (Little G), miembro de nuestra comunidad de la EdT,  compartió un devocional muy especial con la red de ministerios de Guatemala.  Algo que lo hacía especial, era cuan pertinente fue para cada uno de nosotros.  Además, pudimos abrir nuestros corazones con honestidad, y poder confrontarnos unos a otros en amor respecto a este tema.  Es uno de los temas más difíciles de incluir en la agenda de muchos hermanos y hermanas sirviendo en lugares difíciles entre comunidades en alto riesgo.

Y es que más allá de lo que estamos haciendo, este devocional nos llevó a pensar ¿qué no estamos haciendo? Para muchos de nosotros, la respuesta es: descansar.  Casi nunca nos detenemos, respiramos, tomamos una pausa en el correr del ministerio día a día.  Aún más, esto se ve reflejado en nuestros hábitos alimenticios, nuestra manera de conducir vehículo, la manera de hablar por teléfono e incluso al llegar a la casa, en nuestras horas de sueño.

En el pasaje que estudiamos, el salmista enumera tres elementos clave que muchas veces pasamos por alto. ¿Logramos acostarnos a una hora prudente? Y cuando es así, ¿podemos dormir, o hay cosas nos quitan el sueño?, y de ser así, ¿conseguimos levantarnos al día siguiente renovados y expectantes de lo que Dios hará? ¿O por el contrario nos levantamos afanados, agobiados y cansados después de una noche casi en vela, o en zozobra?  Sea cual sea la respuesta a estas preguntas; bien puede ser un Sí, o un No, la razón la vemos en la segunda parte del versículo. Cuando logramos descansar en el Señor, estamos creyendo en que El es nuestro Sustentador. Él es quien sostiene nuestro ministerio, no nosotros. No es nuestro esfuerzo el que cuenta; es el trabajo que El ya hizo.

¿Pero qué implica para mí entender que debo depender de Dios? El pastor Little G nos llevó a observar el salmo desde el contexto: ¡El rey estaba siendo perseguido por su hijo! ¡Su hijo conocía cada puerta, cada acceso, cada pasadizo del palacio! Aún así, el rey David pudo declarar que su sueño estaba siendo velado por Aquel que lo sustenta.  Nuestras preocupaciones, pendientes y ajetreos son parte de la vida cotidiana, pero no por ello deben convertirse en estorbos que nos impidan descansar en el Señor.

Este es un reto para cada día. Cada día trae su propio afán. Hemos escuchado constantemente que el descanso es un mandamiento, que Dios mismo descansó… pero a la hora de vivir esta verdad, resulta más difícil de lo esperado. ¡Qué privilegio ser vasos de barro que tenemos el privilegio de servir en la mesa donde Dios nos ha puesto! Parte de una buena mayordomía del ministerio que Dios ha puesto en nuestras manos, es saber balancear nuestros horarios y estar dispuestos a que sea Él quien se glorifique, aún mientras dormimos.

 

Liz Herrera
Directora de Medios y Proyectos
CMT Guatemala



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