Esos vagos de la calle

Por Hultner Estrada

“Yo decía que a esos vagos de la calle, los deberían mandar a fusilar.”
-Elías Quintana-
“Cuando iba para la Iglesia, y miraba un grupo de vagos en la calle, inmediatamente pasaba de largo.” -Martha Fornos-
Las citas anteriores reflejan el repudio preponderante de la sociedad, incluyendo la Iglesia, ante el fenómeno de los grupos juveniles o “pandillas” en Nicaragua. Gracias a Dios, esta actitud ¡está cambiando! Tanto Elías Quintana, como Martha Fornos, son ahora líderes juveniles cuyos ministerios giran alrededor de los jóvenes que antes repudiaban.Elías, jefe militar durante la guerra civil de Nicaragua, conoció al Señor y se integró a la Iglesia Cristiana Reformada de Nagarote, comunidad rural pobre del Departamento de León, pero aún siendo cristiano, no podía evitar sentir rechazo por los “jóvenes problemáticos” de su vecindario.
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El baile artístico del evangelio subversivo

Odilio Guzmán es un hombre con quien me encontré brevemente en un par de ocasiones. Desde entonces, no lo he vuelto ver. El fue la primera persona que me ilustró una conexión entre el baile y el evangelio. Estaba recién casado, menos de una semana, cuando estrellé el carro de mi esposa en el camión de una compañía mientras iba volando sobre la 5ta avenida en el norte de Filadelfia. Un carro que ella realmente amaba. El verdadero problema fue que ella estaba sentada a mi lado cuando choqué con Odilio. Esa fue la primera vez en mi vida que recibí “esa mirada,” la mirada que aterra a cualquier hombre casado pocas veces en su vida.El accidente había sido completamente mi culpa. Yo iba apresurado y no pude esperar para que él terminara de hacer un giro en medio de la calle. Yo salté del carro en un intento de salvar mi pellejo frente a mi recién casada esposa, acusando furicamente a Odilio por tratar de hacer un cruce estúpido en medio de una calle tan transitada. Ni mi actitud ni mi lenguaje estaban siquiera por un poco sacudiendo al hombre. Después de todo, yo era un graduado de seminario y ministro ordenado. Por lo que se veía en el costado del carro de Odilio, él era una persona que se dedicaba a arreglar ventanas para ganarse la vida. Este incidente terminó convirtiéndose en un duelo de hombres acerca de de quién tenía el mejor acercamiento a la esencia del evangelio.

El arte de formular preguntas hermosas

Durante los últimos veinte años, he emprendido un viaje con algunos amigos cercanos en el ministerio a la juventud en alto riesgo en lugares muy difíciles. Hemos tratado de descubrir qué significa ser legítimo, sincero, compasivo y transformacional acerca de lo que hacemos. Decidimos empezar reuniéndonos a menudo a pensar y reflexionar en lo que hemos aprendido y experimentado con otros en el viaje. Iniciamos tratando de hacer preguntas que pudieran traer a luz algunas respuestas en la búsqueda de una teología que pudiera sostener efectivamente nuestro trabajo con jóvenes difíciles en lugares igualmente difíciles. Hicimos nuestras preguntas con miedo y temblando porque no estábamos seguros de cuáles serían las respuestas. Teníamos un presentimiento de lo que deberían ser y lo que nos habían dicho que debían ser, pero francamente no estábamos convencidos ni siquiera de tener una idea clara de qué preguntas realizar. El salmista hace una hermosa pregunta en el Salmo 137:4, “¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña?” En el contexto, el escritor está en Babilonia, donde los israelitas habían sido arrancados de su patria y se les había dicho que debían buscar la paz y prosperidad de sus opresores. ¿Cómo iban ellos en un lugar sombrío y extraño, cantar las canciones del Señor de gracia, misericordia y amor? Esta es la misma pregunta que hemos enfrentado en América Latina en el contexto a veces sombrío y extraño de las pandillas callejeras en las cárceles, jóvenes indigentes en las calles, prostitutas adolescentes y familias atrapadas en la pobreza implacable, etc. El aprender cómo formular preguntas hermosas ha provisto la melodía necesaria para poder cantar las canciones de Dios en tierras extrañas.


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