La otra mitad de ver

“Sacaréis con gozo aguas de las Fuentes de salvación.” (Is. 12:3)

Recuerdo un periodo de tiempo en el que la pregunta que consumía mi mente era, ¿que es el evangelio? Yo había estado tan inmersa en la Educación Cristiana desde la infancia, había escuchado el término alrededor tantas veces, pero no había aprendido nunca exactamente a que se refería. ¿Qué es el evangelio? ¿Cómo puedo artícular la salvación? Así que, inicié el camino para definir el evangelio. De muchas formas, yo estaba articulando por primera vez lo que realmente creía. Estaba en un viaje para abrir mis ojos; Yo deseaba ver. Logicamente mi búsqueda comenzó en las Escrituras. Me encontré con un verso terrible:

Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.  (2 Cor. 4:3-4)

¿Podría ser yo realmente uno de esos que se están perdiendo? Porque me sentía bastante en la oscuridad en esto del evangelio. ¿Qué era lo que significaba? ¿Me había cegado el dios de este mundo? ¿Quien es el dios de este mundo? “Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, y no hablan; tienen orejas, y no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que los hacen, y todos los que en ellos confían. (Sal. 135:15-18)
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