¡Efata!

Como organización, hemos estado en una montaña rusa de transiciones, desilusiones y preguntas sin respuestas. Ha sido un tiempo de muchos retos, y es posible que nos hubiéramos quebrantado de no ser por un proceso llamado “La Comida desde Abajo”, que iniciamos juntos previo al “caos santificado” que mencionaba al inicio.

La Comida desde Abajo, es un banquete de cinco platillos de formación espiritual, con base en los cinco verbos que ocurren durante la Última Cena: Tomar, Bendecir, Partir, Dar y Hablar. Estaremos compartiendo mucho más acerca de este proceso en los próximos meses, pero por ahora, queremos conectar el centro de esos cinco verbos con una historia de sanidad que encontramos en Marcos 7.

Un hombre que era sordo y con dificultad para hablar, fue llevado delante de Jesús para que le sanara. Jesús le habla al hombre a través de lenguaje de señas, y efectúa la sanidad a través de un toque íntimo: un intercambio bizarro de fluidos corporales y un suspiro de solidaridad. Luego el le dice al hombre “Ábrete” (¡Efata!).

Al igual que el hombre que recibió este milagro, nos encontramos a nosotros mismos necesitando de un toque íntimo en el centro de nuestras discapacidades, heridas o carencias, tanto personales como colectivas. Nuestros oídos están necesitados de ser abiertos para poder escuchar los vientos frescos del movimiento del Espíritu, y nuestras lenguas necesitan ser soltadas, para articular lo que estamos empezando a escuchar. Sentimos que las palabras de Jesús para nosotros son “¡Ábrete!”, pero no estamos seguros respecto a qué es lo que debemos estar abiertos, ni sabemos qué implicaciones conlleva esa apertura. Lo que se ha vuelto claramente obvio, es nuestra profunda herida.

Estamos aprendiendo a confesar nuestros deseos mal ubicados y desubicados, que nos atan a nuestras heridas en maneras destructivas. Rápidamente podemos convertirnos en nuestras heridas. En la mesa de Jesús, venimos a ver las maneras complicadas en las que somos tentados a adorar nuestras heridas, y es esto lo que nos enferma más. Llegamos a ver que las personas o circunstancias que nos han herido (real o imaginariamente) terminan viviendo en nuestra alma, ocupando un lugar que no les corresponde. Luego, desde el centro de nuestras almas, nos continúan guiando, mandando e hiriendo, todo lo cual sucede con nuestra completa cooperación, sea que lo sepamos o no.

Nuestro deseo en la Estrategia de Transformación, es el ser una comunidad que sirve a los líderes en lugares difíciles, trabajando con personas en alto riesgo. Pero este servicio no proviene solamente de nuestra amistad y gratitud; sino que también proviene de estas heridas. De tal cuenta, estamos determinados a reconocer las siguientes heridas y orar por los correspondientes dones que son fundamentales para la comunidad.

HERIDA   CARISMA
Ceguera   Vista
Sin voz   Voz
Aislamiento   Comunidad
Desesperación   Gozo


Estamos aprendiendo que una teología que busca simplemente cauterizar las heridas, le hace violencia a la realidad en la que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. La Cena de Jesús que es nuestra actual inspiración hacia una experiencia mucho más profunda de “Efata”, nos revela esto y es a la vez la comida que provee esa sanidad.. Jesús fue el anfitrión de la cena, siendo El Herido. El nos muestra que es posible ser heridos sin que nos convirtamos en nuestras heridas, y habitualmente hiriendo a otros. Esta es la esperanza de la sanidad y nuestra libertad en Cristo. Es posible a menudo ser herido y ser libre. El Cristo Resucitado nos muestra que esto es posible.

Esto es lo que el “hombre sordo, con dificultad para hablar”, experimentó con los dedos de Jesús dentro de sus oídos, con la saliva de Jesús en su boca, y el suspiro de Jesús resonando en su alma.

 

Escúchalo – tu, sordo; Alábalo – tu, mudo;

Emplea tu lengua liberada

Tu, ciego – contempla a tu Salvador venir,

Y salta, tu cojo, de gozo.

 

Charles Wesley, “Oh, que mil lenguas hablaran”.

 

 

Joel Van Dyke

Estrategia de Transformación.

 

Lagrimas silenciosas: revelando la verdad

Para resaltar una de estas experiencias de nuestro trabajo en Latino América, me gustaría hacer referencia a un mensaje que enviamos hace algún tiempo. En este, se exponía sobre el “discernimiento” como una de las principales características de los “Lugares de aprendizaje” en donde podemos ver y escuchar a Dios actuando. En el proceso de discernimiento tratamos de mantener nuestros ojos abiertos al mover del Espíritu por medio de un mapeo del trabajar de Dios. Trabajamos tratando de trazar un mapa del dolor y la esperanza de la ciudad o comunidad, creyendo que esto nos ayudará a entender el corazón de Dios para ese lugar en específico.

Por eso, me gustaría compartir con ustedes uno de los procesos de mapeo que tuvimos con nuestra comunidad en la ciudad de Guatemala; usamos el proceso triple de mapeo. Hace algún tiempo, recibimos una invitación para enseñar una clase del programa de Maestría del Seminario Teológico Centroamericano, para la cual utilizamos distintos fragmentos de los cursos de la serie Salmos de la Calle. El nombre del curso era “Principios Fundamentales para la Misionología Urbana.” A esta clase asistieron 25 estudiantes de maestría representando aproximadamente 12 países Latinoamericanos.
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“Jesús no respondió nada…”

Jesus y la mujer cananea, por Rembrandt.

Leyendo mi Biblia y reflexionando en el nuevo año, me topé con la historia en Mateo 15 del encuentro de Jesús con una mujer cananea cuya hija “sufría terriblemente por estar endemoniada.” Los discípulos estaban molestos por la intromisión de esta desesperante mujer gentil en medio de lo que se suponía debía ser unas pequeñas vacaciones.

Jesús, sin embargo, estaba asombrado por la valentía de la mujer, y no dice nada cuando ella se le acerca a hablar. ¿Porqué? ¿Qué significa este silencio? ¿Porqué no le responde? Me quedé con este pensamiento por un rato, y luego fui a ver el contexto del capítulo en el que este asombroso encuentro tiene lugar.


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Mucho más que una película

Durante las últimas semanas, nuestros buenos amigos de Athentikos han estado trabajando activamente para dar a conocer su próximo proyecto: Becoming Fools. Esta es una narrativa que cuenta sobre la situación de los más de seis mil jóvenes de la calle en Guatemala, y la manera en que un payaso profesional llamado Italo Castro impactó sus vidas con el amor del Señor y con una visión llena de color, risas y sueños ¡al punto que algunos de ellos también quieren ser payasos!

Pero esta es mucho más que una historia para nosotros. Nos toca a nivel personal: en primer lugar, porque durante años, Italo fue parte de nuestro grupo de líderes en la Ciudad de Guatemala, y porque hemos tenido la preciosa oportunidad de ver de cerca el trabajo y entrega de muchos otros líderes y organizaciones desbordando su corazón con los brazos abiertos hacia este grupo de jóvenes que suelen solamente recibir rechazo de nuestra sociedad.
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Dime, ¿Qué tienes en tu casa?

En Centroamérica, tenemos un acuerdo con el Seminario Teológico Centroamericano (SETECA) para desarrollar el énfasis en Misión Urbana como parte del programa de la Maestría en Ministerio.  Al momento, estamos enseñando dos materias intensivas en dos módulos al año. La semana pasada tuvimos la oportunidad de ser facilitadores en un curso enfocado en Desarrollo Comunitario Basado en Recursos Locales (ABCD por sus siglas en inglés.)

Tuvimos la bendición de contra entre nosotros a Joel Zwier, quien recientemente se retiró del Comité de Alivio de la Iglesia Reformada luego de 28 años de trabajar en el desarrollo de proyectos en Rep. Dominicana y Haití.  Tal como sucede a menudo en los entrenamientos de la Estrategia de Transformación y CTM, buscamos maneras de enlazar la academia con las calles, así que, con luego de conversar con las autoridades del seminario, invitamos al curso a un grupo de líderes en desarrollo comunitarios sin títulos académicos, así como a líderes clave de nuestras comunidades misionales en San Salvador y la Ciudad de Guatemala.

Durante el primer día, la interacción entre los experimentados en la calle, y los estudiantes inscritos formalmente en el programa de maestría, fue distante y cauteloso. Ningún grupo parecía estar dispuesto a conectarse por completo con el otro, y me fui a casa esa noche desilusionado, pensando que esta vez habíamos calculado mal al tratar de enlazar la academia con la calle.

Sin embargo, a la mañana siguiente, entramos en el diálogo centrado alrededor de la historia del profeta Eliseo con una viuda desesperada en 2 Reyes 4:1-7. En medio de un gran déficit, Eliseo le hace a la mujer una pregunta hermosa basada en sus recursos locales:  ”Dime, ¿Qué tienes en tu casa?” Un increíble diálogo se produjo entre aquellos con experiencia desde las calles, compartiendo asombrosos puntos de vista extraídos desde las profundidades de su experiencia, y los estudiantes de maestría contribuyeron con profundas reflexiones teológicas. En el proceso de desempolvar una historia del Antiguo Testamento, cada grupo retó e inspiró al otro.  Encontramos nuestro “enlace” y una gran aventura educacional se desplegó.

Además de la excelente facilitación liderada por Joel Zwier, el curso también incluyó salidas diarias al vecindario alrededor del Seminario, la visita de la Directora de desarrollo comunitario del sector, por parte de la Municipalidad de la Ciudad, y la visita a una ONG multifacética que está en proceso de relanzar completamente su estrategia de desarrollo comunitario.  Un elemento que destacó el curso, sucedió en el panel de discusión con los “actores” principales del documental “Reparando“:  Pastor “Shorty” Luna, Tita Evertz y Doña Fina (la señora de las muñecas).

En el corazón de lo que exploramos juntos en el curso, estaba la profunda verdad de que el trabajo de desarrollo comunitario que se enfoca en las necesidades y déficit, ha tenido un profundo efecto en la manera en que vemos a la gente que hemos sido llamados a servir. A menudo lleva a un primer paso de juzgar, en vez de bendecir. Aún más, en algunos casos, terminamos como conquistadores, con una percepción de un mandato espiritual a “reparar lo que está roto.” Vemos a la casa de la viuda desesperada en una comunidad marginal urbana, y vemos el vaso medio vacío en lugar de aprender a guiar el proceso con la bella pregunta basada en recursos locales que hizo Eliseo: ”Dime, ¿Qué tienes en tu casa?”

Desafortunadamente, mucho del trabajo de desarrollo aún se realiza a través del modelo con deficiencias, empezando con cosas como “Reconocimiento de las necesidades de la comunidad.” Así, el primer acercamiento que se tiene hacia el vecindario es de bendición propia.  Vemos solo las deficiencias en los lugares difíciles en lugar de ver y celebrar los recursos locales del vecindario y la comunidad, los cuales son resultado del Espíritu, que ya está trabajando en ese lugar – El Espíritu que está muy por delante de nosotros, trabajando sin nuestra ayuda. Cuando creemos que necesitamos llevarle el Espíritu Santo a los perdidos, nos convertimos en los héroes de la historia – olvidando que es la historia de Dios, no la nuestra.

Aunque Joel Zwier y yo quisiéramos considerarnos maestros expertos en el tema de ABCD que se impartió la semana pasadaen la Ciudad de Guatemala, nuestro impacto colectivo palideció en comparación a los pocos minutos  que Doña Fina (La señora de las muñecas, del basurero de la Ciudad) pasó con nosotros en la clase. Vea este video de dos minutos de la “Profesora María” y entenderá exactamente de qué estoy hablando:

 

 Dime, ¿Qué tienes en tu casa?

Joel Van Dyke
Director para América Latina

Dos mundos

Hace unos meses enviamos un tributo a uno de los líderes de base en nuestra comunidad misional aquí en Guatemala, Ítalo Castro, quien murió ahogado en un trágico accidente el 20 de Febrero. El apoyo que recibimos fue increíblemente alentador y por eso estamos muy agradecidos. Nuestros buenos amigos y colegas Ron y Linda Ruthruff estuvieron conmigo (Joel Van Dyke) en la última oportunidad que tendríamos con Ítalo de visitar a los niños de la calle. Linda ha trabajado con niños de la calle en Seattle por más de 20 años y deseaba compartir una reflexión de su tiempo ese día al conocer a los jóvenes de las calles de la ciudad de Guatemala – un cuento de dos mundos chocando en uno. Les dejo ahora con su reflexión de esa notable experiencia:

Entramos en la “carpa.” Una pequeña tienda que es el hogar de 30-50 niños  sin techo – un gato llamado Pandora y un perro llamado Funny. La carpa está ubicada en la Zona 3 – una zona designada como “roja” en la Ciudad de Guatemala a una distancia que puede llegarse a pie desde SETECA – uno de los seminarios más grandes de América Latina.

Los chicos están descansando y durmiendo sobre colchones de dos y tres de alto. Trapos de pintura usados están tirados en el pavimento. Dibujos de Jesús y de otros personajes bíblicos de “Escuela Dominical” están pegados en la pared de lona. Un joven se me acerca y me obsequia un hermoso anillo amarillo y negro hecho a mano. Los chicos se sonríen – jugando – bromeando unos con otros y con los estudiantes adultos del seminario. Un momento después  se están quedando dormidos en una montaña de colchones (demasiado drogados para estar despiertos) trapos empapados de inhalantes flotan en sus manos. Estos son niños con dolor de “adulto,” plagados por la adicción de “adulto.”
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Mapas de esperanza, dolor y corazón

En las comunidades misionales de líderes base en las que servimos en la Estrategia de Transformación, nos esforzamos en aprender como trazar la esperanza de una ciudad, el dolor (heridas) de una ciudad y lo más importante, el corazón de Dios por una ciudad en particular. Hemos hecho algunos progresos significativos en trazar dolor y esperanza a través de viajes de visión y encuentros momentáneos de bendición, pero irónicamente, el mapeo del corazón de Dios por la ciudad es lo que ha sido más difícil para nosotros de realizar y mantener (al menos para nosotros aquí en Latinoamérica).

La clave para el “mapeo del corazón de Dios” es la oración, y hace unos meses, durante un grupo de visión en la Ciudad de Guatemala, recibimos una gran bendición a través de la visita de nuestros amigos de Misiones Internacionales, encabezado por el Pastor Jon DeBruyn.  Su viaje estaba dedicado enteramente a una misión de oración por los diferentes ministerios que llegaron a conocer durante esa semana.  A pesar de que la experiencia fue hace algún tiempo ya, las lecciones siguen haciendo eco en nuestros corazones.
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Viendo a través de la memoria

“¿Es que tienen ojos, pero no ven, y oídos, pero no oyen? ¿Acaso no recuerdan?” Marcos 8:18

A través de las reuniones realizadas con líderes en diferentes países, en la Estrategia de Transformación hemos aprendido que si vamos a avanzar hacia el futuro de nuestras ciudades y participar en los trabajos de transformación, tenemos que tener buena memoria. Una de las maneras en que hemos tratado de hacer esto en nuestros equipamientos es invitando a los “ancianos” de una determinada ciudad a venir a brindar a la generación más joven, una buena memoria de un lugar determinado. Es, en la recuperación de la memoria de ese lugar, que las nuevas posibilidades para el futuro se abren. En otras palabras, sueñas sueños nuevos para el futuro a través del proceso de recordar…


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¡Me siento bien!

Si nos permiten esta semana presentar una reflexión que es más larga de lo  que solemos escribir. Es importante para nosotros porque el fin de semana pasado en la ciudad de Guatemala perdimos a un gran amigo y colega que amaba a los no amados de su ciudad con temerario abandono y pasión desenfrenada.

Hace unos seis años, mi esposa Marilyn y yo conocimos a Ítalo Castro después de que unos amigos nos hablaron de un payaso profesional que tenía un ministerio con niños de la calle. Una noche dejamos a nuestros hijos con una niñera en la comodidad de nuestra casa y salimos con Ítalo a conocer a algunos jóvenes que llaman a las calles su casa. Fue una experiencia que marcó profundamente nuestras vidas.

 



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Pobreza, diversidad y justicia social

Durante años, los entrenamientos de CMT y Estrategia de Transformación se impartieron en un ambiente informal sin ningún grado académico ligado a ninguna parte del menú de entrenamientos.  Al avanzar los años, hemos continuado enseñando de esta manera con nuestras redes de líderes, pero también hemos sido invitados más y más veces a proveer nuestros contenidos como parte de la educación formal de otras instituciones.  Este proceso inició en Nairobi, Kenya, en donde una alianza con Bakke Graduate University (BGU) cuenta actualmente con 33 estudiantes de maestría y doctorado cursando créditos en el programa de Liderazgo Urbano Global. También hay cohortes de BGU/CMT con estudiantes de maestría en Anchorage, Alaska, y Cincinnati, Ohio.

En América Latina, fuimos invitados hace varios años por el Seminario Teológico Centroamericano en la Ciudad de Guatemala (SETECA) para desarrollar un énfasis en Misión Urbana, usando nuestro menú de entrenamientos como parte del previamente establecido grado de la Maestría en Ministerio.  El deseo de muchos es que éste énfasis se expanda a una Maestría a escala completa, con el grado en Ministerios Urbanos. Actualmente estamos enseñando dos cursos intensivos al año en Seteca, y justo la semana pasada completamos el módulo del curso llamado “Pobreza, Diversidad y Justicia Social en América Latina.”

Ron y Linda Ruthruff vinieron de Seattle para estar con nosotros durante una semana, junto a Liz Herrera y un servidor, tuvimos a nuestro cargo el curso para estudiantes de Maestría y Doctorado, representando los países de Costa Rica, Guatemala, Colombia, Uruguay, Bolivia, Honduras, Argentina, El Salvador, México, Cuba, Haití y Estados Unidos.

Fue una experiencia increíble poder conectar y compartir una sólida combinación de tiempo en aula, invitados y charlas especiales y excursiones, utilizando la ciudad misma como la incubadora de exploración y reflexión teológica. Pasamos un día con los amigos menonitas, que nos dieron a conocer su compromiso a los principios de la Justicia Restaurativa; que proviene de la tradición anabautista. También recibimos en el aula a tres abogados que presentaron el trabajo que realizan en contra de las injusticias hacia las mujeres en nuestro país.

Un estudio global de desigualdad de género, realizado por el Foro Económico Mundial, enfocado en la falta de oportunidades y la violencia contra la mujer, ubicó a Guatemala en el lugar 111 de 134 países, siendo el último lugar en América Latina.  Estos abogados compartieron con nosotros su lucha solitaria  en contra de la creciente ola de injusticias contra las mujeres en nuestro país y su honesta frustración con la falta de compromiso e incluso interés de parte de la iglesia en estos temas.  En un momento, se le preguntó a una de esas abogadas, qué haría respecto a las injusticias contra las mujeres, si ella fuera pastora en una iglesia en Guatemala.  Su rostro se iluminó y toda su respuesta fue tan vivaz al dar un paso al frente y dar una hermosa exhortación acerca de las necesidades reales de las mujeres en el país, y dando un reto articulado, conmovedor y profundo acerca de cómo debe responder la iglesia.

El último día de clase, pasamos un par de horas en una “sala,” a los pies de unos “profesores” sorprendentes.  Caminamos fuera de las instalaciones del seminario, cruzamos la calle y atravesamos una puerta rodeada de paredes pintadas con graffiti.  Este lugar es conocido como “el tanque” y es el hogar de más de 35 jóvenes de la calle, que viven y se mantienen justo fuera de las puertas del Seminario.  Los jóvenes nos recibieron calurosamente en la “sala” de su casa, y nos permitieron hacerles algunas preguntas, para intentar aprender de sus historias.  Esta experiencia terminó con un almuerzo que compartimos, para luego, regresar al “otro lado de la pared,” en el aula, a desempacar lo que la experiencia nos había enseñado.  El jardín del conocimiento académico fue regado por lágrimas de pasión y un compromiso renovado al reflexionar en lo que sucede cuando conceptos sociológicos y teológicos cobran vida en personas e historias en medio de obstáculos inimaginables.

Una vez más, aprendimos que hacer preguntas hermosas a la ciudad, es mucho más efectivo que traer a la ciudad una lista de respuestas predeterminadas.  La ciudad está convirtiéndose para nosotros, de maneras formales e informales,  en un salón de clase, una parroquia y un parque de juegos. Estamos agradecidos por el número de aliados institucionales que han tomado nota de la importancia y relevancia del liderazgo informal, al nivel de la calle, en agentes de transformación; a través del cual nos hemos conectado y a lo largo de los años, hemos abierto brecha (con los riesgos inherentes) para conversar y avanzar paso a paso hacia arriba, hacia los vestíbulos sagrados de la educación formal.  Tenemos por seguro, que la semana pasada fuimos grandemente bendecidos  al sentarnos en la intersección de la academia y la participación en la calle, a través de una profunda conversación  alrededor de los temas de pobreza, diversidad y justicia social,  con la ciudad misma como salón de clase y como maestra.

Joel Van Dyke
Director
Estrategia de Transformación