Dime, ¿Qué tienes en tu casa?

En Centroamérica, tenemos un acuerdo con el Seminario Teológico Centroamericano (SETECA) para desarrollar el énfasis en Misión Urbana como parte del programa de la Maestría en Ministerio.  Al momento, estamos enseñando dos materias intensivas en dos módulos al año. La semana pasada tuvimos la oportunidad de ser facilitadores en un curso enfocado en Desarrollo Comunitario Basado en Recursos Locales (ABCD por sus siglas en inglés.)

Tuvimos la bendición de contra entre nosotros a Joel Zwier, quien recientemente se retiró del Comité de Alivio de la Iglesia Reformada luego de 28 años de trabajar en el desarrollo de proyectos en Rep. Dominicana y Haití.  Tal como sucede a menudo en los entrenamientos de la Estrategia de Transformación y CTM, buscamos maneras de enlazar la academia con las calles, así que, con luego de conversar con las autoridades del seminario, invitamos al curso a un grupo de líderes en desarrollo comunitarios sin títulos académicos, así como a líderes clave de nuestras comunidades misionales en San Salvador y la Ciudad de Guatemala.

Durante el primer día, la interacción entre los experimentados en la calle, y los estudiantes inscritos formalmente en el programa de maestría, fue distante y cauteloso. Ningún grupo parecía estar dispuesto a conectarse por completo con el otro, y me fui a casa esa noche desilusionado, pensando que esta vez habíamos calculado mal al tratar de enlazar la academia con la calle.

Sin embargo, a la mañana siguiente, entramos en el diálogo centrado alrededor de la historia del profeta Eliseo con una viuda desesperada en 2 Reyes 4:1-7. En medio de un gran déficit, Eliseo le hace a la mujer una pregunta hermosa basada en sus recursos locales:  ”Dime, ¿Qué tienes en tu casa?” Un increíble diálogo se produjo entre aquellos con experiencia desde las calles, compartiendo asombrosos puntos de vista extraídos desde las profundidades de su experiencia, y los estudiantes de maestría contribuyeron con profundas reflexiones teológicas. En el proceso de desempolvar una historia del Antiguo Testamento, cada grupo retó e inspiró al otro.  Encontramos nuestro “enlace” y una gran aventura educacional se desplegó.

Además de la excelente facilitación liderada por Joel Zwier, el curso también incluyó salidas diarias al vecindario alrededor del Seminario, la visita de la Directora de desarrollo comunitario del sector, por parte de la Municipalidad de la Ciudad, y la visita a una ONG multifacética que está en proceso de relanzar completamente su estrategia de desarrollo comunitario.  Un elemento que destacó el curso, sucedió en el panel de discusión con los “actores” principales del documental “Reparando“:  Pastor “Shorty” Luna, Tita Evertz y Doña Fina (la señora de las muñecas).

En el corazón de lo que exploramos juntos en el curso, estaba la profunda verdad de que el trabajo de desarrollo comunitario que se enfoca en las necesidades y déficit, ha tenido un profundo efecto en la manera en que vemos a la gente que hemos sido llamados a servir. A menudo lleva a un primer paso de juzgar, en vez de bendecir. Aún más, en algunos casos, terminamos como conquistadores, con una percepción de un mandato espiritual a “reparar lo que está roto.” Vemos a la casa de la viuda desesperada en una comunidad marginal urbana, y vemos el vaso medio vacío en lugar de aprender a guiar el proceso con la bella pregunta basada en recursos locales que hizo Eliseo: ”Dime, ¿Qué tienes en tu casa?”

Desafortunadamente, mucho del trabajo de desarrollo aún se realiza a través del modelo con deficiencias, empezando con cosas como “Reconocimiento de las necesidades de la comunidad.” Así, el primer acercamiento que se tiene hacia el vecindario es de bendición propia.  Vemos solo las deficiencias en los lugares difíciles en lugar de ver y celebrar los recursos locales del vecindario y la comunidad, los cuales son resultado del Espíritu, que ya está trabajando en ese lugar – El Espíritu que está muy por delante de nosotros, trabajando sin nuestra ayuda. Cuando creemos que necesitamos llevarle el Espíritu Santo a los perdidos, nos convertimos en los héroes de la historia – olvidando que es la historia de Dios, no la nuestra.

Aunque Joel Zwier y yo quisiéramos considerarnos maestros expertos en el tema de ABCD que se impartió la semana pasadaen la Ciudad de Guatemala, nuestro impacto colectivo palideció en comparación a los pocos minutos  que Doña Fina (La señora de las muñecas, del basurero de la Ciudad) pasó con nosotros en la clase. Vea este video de dos minutos de la “Profesora María” y entenderá exactamente de qué estoy hablando:

 

 Dime, ¿Qué tienes en tu casa?

Joel Van Dyke
Director para América Latina

Lentes de Liderazgo

Hace aproximadamente cinco años, iniciamos los entrenamientos teológicos de la Estrategia de Transformación en Guatemala. En este tiempo hemos tenido la oportunidad de ver frutos en los líderes de la red a cada paso que damos. Sin embargo, los retos siguen surgiendo en los ministerios representados, y cada día se hacen más grandes, mientras avanzamos como red.  Nuestra alianza con el Centro para la Misión Transformadora nos ha permitido iniciar una nueva serie de entrenamientos. Hemos visto la necesidad de tener una base teológica sólida, pero a la vez, poder ver más allá a través de nuestras habilidades, carencias y potenciales en el área de liderazgo.

Y es por eso que nuestra nueva serie de entrenamientos, se titula Lentes de Liderazgo. El propósito es que cada uno de los líderes involucrados pueda desarrollar una vida de servicio con un compás vocacional basado en la reflexión de nuestros lugares de ministerio y de influencia. En el tipo de trabajo que realizamos, se hace vital poder ver el ministerio desde una nueva perspectiva, y esto es lo que cada “lente” provee, desde un punto de vista contextual, relacional, reconciliador, herido, sanador y creativo.

El siete de noviembre tuvimos nuestra primera capacitación oficial de los Lentes de Liderazgo. Pudimos ver como cada uno de los participantes se involucró en la conversación a niveles sumamente profundos. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que falta mucho para que todos tengamos una transformación completa de nuestra cosmovisión y entendimiento de nuestro contexto. Estoy sumamente emocionado por seguir este proceso y escuchar cada una de las voces que estarán alrededor de la mesa. Quiero aprender lo más que puedo de cada una de las personas que formarán parte de estas conversaciones. Pero sobre todo, estoy emocionado de ver cómo el Espíritu Santo nos mostrará e iluminará el camino para que juntos, como comunidad de la Estrategia de Transformación, cambiemos nuestra mentalidad y seamos proactivos como red.

Es un nuevo paso, y estamos conscientes de que el proceso de aprendizaje puede incluir algunas dificultades. Sin embargo, confío en que Dios se moverá de formas en las que no esperamos verlo a largo de esta capacitación. Así mismo, confío que cada uno de los ministerios y organizaciones involucradas brindarán un entendimiento de Dios que expandirá nuestra perspectiva, como individuos y como red.

 

Joel Aguilar
Asociado para CTM

Los niños siempre serán niños

Hace un par de semanas visité una comunidad cerca del Relleno Sanitario de la Zona 3 en la Ciudad de Guatemala. Las calles lucen igual desde que comencé a trabajar ahí hace ya siete años. Los vecinos han hecho un par de “chapuces” (arreglos), como ellos dicen, en algunas casas.

Sin embargo, la comunidad tiene la misma apariencia. El día que visité este vecindario me di cuenta que muchos de los niños que había cuando comencé a trabajar allí, ya no eran niños. Muchos de ellos son pre-adolescentes y adolescentes hoy día. Muchos de ellos ya no tienen el brillo que solían tener en sus ojos, otros reflejan mucho dolor y otros simplemente pareciera que se han perdido en un mundo paralelo creado por sus mentes.


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