Gólgota: Lugar de la Calavera

El arte siempre ha sido un medio de expresión que da identidad a las personas y los grupos.

Es por eso que un joven que entra a formar parte de una pandilla se tatúa el símbolo característico de su grupo como parte del proceso de “iniciación” o ingreso a la banda. Esto me fue muy notorio hace poco, cuando vi a un joven de unos 20 años raparse el cabello. Tenía una figura de “Popeye el Marino” tatuada en la parte trasera de su cráneo. Cuando le pregunté por qué se había hecho el tatuaje, la respuesta fue más que obvia: pertenecía a la banda “los Popeyes.” Yo sólo pensaba en el dolor físico que habría experimentado ese joven cuando se hizo el tatuaje, mientras que para él lo importante era portar la imagen de su grupo. Y cuanto más notoria, mejor.

En las distintas clases de la maestría en Misión Urbana, el profesor Joel Van Dyke repetidamente nos ha enfatizado el valor y la importancia del uso del arte para la comunicación del mensaje cristiano. Nos ha recalcado que el uso de las distintas artes (pintura, música, teatro, escultura, etc.) forma parte integral del ministerio en un contexto urbano. Yo, la verdad, nunca le había puesto demasiada atención a este asunto.

Probablemente porque no soy alguien muy inclinado a apreciar las manifestaciones artísticas (con excepción de la literatura y el cine, los cuales disfruto mucho). Sin embargo, hace poco tuve que reconsiderar mi posición a este respecto para darle mayor crédito a las enseñanzas del profesor.
Seguir Leyendo…