El arte de formular preguntas hermosas

Durante los últimos veinte años, he emprendido un viaje con algunos amigos cercanos en el ministerio a la juventud en alto riesgo en lugares muy difíciles. Hemos tratado de descubrir qué significa ser legítimo, sincero, compasivo y transformacional acerca de lo que hacemos. Decidimos empezar reuniéndonos a menudo a pensar y reflexionar en lo que hemos aprendido y experimentado con otros en el viaje. Iniciamos tratando de hacer preguntas que pudieran traer a luz algunas respuestas en la búsqueda de una teología que pudiera sostener efectivamente nuestro trabajo con jóvenes difíciles en lugares igualmente difíciles. Hicimos nuestras preguntas con miedo y temblando porque no estábamos seguros de cuáles serían las respuestas. Teníamos un presentimiento de lo que deberían ser y lo que nos habían dicho que debían ser, pero francamente no estábamos convencidos ni siquiera de tener una idea clara de qué preguntas realizar. El salmista hace una hermosa pregunta en el Salmo 137:4, “¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña?” En el contexto, el escritor está en Babilonia, donde los israelitas habían sido arrancados de su patria y se les había dicho que debían buscar la paz y prosperidad de sus opresores. ¿Cómo iban ellos en un lugar sombrío y extraño, cantar las canciones del Señor de gracia, misericordia y amor? Esta es la misma pregunta que hemos enfrentado en América Latina en el contexto a veces sombrío y extraño de las pandillas callejeras en las cárceles, jóvenes indigentes en las calles, prostitutas adolescentes y familias atrapadas en la pobreza implacable, etc. El aprender cómo formular preguntas hermosas ha provisto la melodía necesaria para poder cantar las canciones de Dios en tierras extrañas.


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