“Jesús no respondió nada…”

Biblia, Iglesia, Ministerio, Reflexiones, Una Palabra desde Abajo
Jesus y la mujer cananea, por Rembrandt.

Leyendo mi Biblia y reflexionando en el nuevo año, me topé con la historia en Mateo 15 del encuentro de Jesús con una mujer cananea cuya hija “sufría terriblemente por estar endemoniada.” Los discípulos estaban molestos por la intromisión de esta desesperante mujer gentil en medio de lo que se suponía debía ser unas pequeñas vacaciones.

Jesús, sin embargo, estaba asombrado por la valentía de la mujer, y no dice nada cuando ella se le acerca a hablar. ¿Porqué? ¿Qué significa este silencio? ¿Porqué no le responde? Me quedé con este pensamiento por un rato, y luego fui a ver el contexto del capítulo en el que este asombroso encuentro tiene lugar.

El capítulo inicia cuando los líderes religiosos están confrontando a Jesús con sus legalismos capciosos. Los discípulos temían que las palabras de Jesús fueran demasiado ofensivas, así que tímidamente le preguntaron a Jesús si el sabía que posiblemente los había molestado. El respondió con una pequeña parábola y luego, cuando Pedro pidió una explicación, Jesús lo regaña diciéndoles “torpes”(faltos de entendimiento).

Pareciera que Jesús se exaspera al lidiar con “fariseos” y “discípulos” (los “de dentro”), y tal vez ahí yace el secreto de su asombroso silencio frente a la mujer cananea. ¿Será posible que Jesús haya visto su corazón en sorprendente contraste con la “torpeza” de los hombres que se supone que debían saber y entender? ¿Será que él está asombrado hasta el silencio, por la valentía, perseverancia, pasión y simple fe de esta mujer extranjera? Tal vez él no responde a su ruego, pues el bello corazón de esta desesperada “forastera” lo dejó sin palabras.

Me encantan las acciones de la mujer cananea que ocurren cuando Jesús finalmente le habla, diciéndole (aparentemente despreocupado) que él ha sido enviado solo a las ovejas perdidas de Israel (de las cuales ella no era parte). Las escrituras nos dicen que “la mujer llegó y se arrodilló delante de él, rogándole a Jesús, “¡Señor, ayúdame!” Esta es la misma postura frente a Jesús que asumió el leproso desesperado (Mt 8:2), el siervo desesperado (Mt. 18:26), el hombre desesperado con su hija muerta (Mt 9:18) y un hombre desesperado que estaba poseído por demonios (Mr. 5:6). ¿Qué tienen en común todos estos puros y verdaderos adoradores de Jesús? ¡Todos eran “forasteros,” y todos estaban “desesperados!”

Al adentrarnos al 2012, me encuentro que esta historia es tremendamente afirmante del trabajo que hemos sido llamados a hacer en la Estrategia de Transformación. Servimos a líderes cuyas vidas están comprometidas a conectar a los “forasteros desesperados” en sus comunidades – personas cuyas voces y posturas a menudo son llamados proféticos a despertar para los “líderes” cristianos torpes. Al avanzar juntos en la expectante espera de lo que este nuevo año dará a luz, consideramos como gozo el poder nuevamente compartir con ustedes estas reflexiones de Palabra desde Abajo semanales.

Apreciamos profundamente la relación que tenemos con muchos de ustedes en nuestra lista de distribución, mientras buscamos seguir juntos el ejemplo de Jesús en encuentros asombrosos con “forasteros desesperados” que silencian el mismo corazón de Dios con admiración y asombro.

 

Joel Van Dyke
Director para América Latina
CMT Guatemala



Comments :

  1. Israel dice:

    Muchas gracias Joel por tu compartir de la palabra. Damos gracias al Señor por aquellas personas quiens desde de los evangelios nos ayudan a evaluar nuestras posturas religiosas ante Jesús, la vida y las personas que desde la sencillez de su fe, nos enseñan de maneras diferente.

  2. Steve Agudelo dice:

    Este articulo me sorprendió, lo que menos esperaba encontrar acá era un estudio Bíblico. Es bien lindo ver como el Señor en su ministerio encarnacional nunca se limito a su pueblo, sino que siempre fue marcando el camino hacia aquellos que no somos judíos. Sí Jesús no se limito con los “forasteros”, ¿por qué nosotros lo hacemos?. Hay mucho que evaluar de nuestro servicio al Señor.

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